Me sumerjo en el páramo
de una nueva soledad,
demasiada desdicha.
Levantaré el velo de mi alma,
veré tanta tiniebla,
tanto padecimiento.
Quiero alzar la voz y cantar
no puedo.
Todo se agota,
entonces
la vida me cae otra vez
bebiéndose mis horas
lentamente.
¿Donde quedó mi ingenuidad
sobre el bien y el mal?
¿Que hay más puro
que el dolor
de un sentir tan herido?
¿Quién me absolverá
por todo este querer?
que he puesto entre mi vida
y mis sueños?
Sí, dirán
que todo sólo es un sueño
Todo es silencio.
El silencio de la muerte
es el silencio
de los hielos
de mi fascinación
y la de tu ausencia.
Artexier